domingo, mayo 03, 2009
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Tengo que publicar esta entrada para que poder mantener la cabecera del blog...
miércoles, marzo 11, 2009
Guía para principiantes: Un provence de rallyes
Aprovechando que he encontrado por ahí un CD con las afotos del montaje de un par de ibizas en 1:43, voy a contar paso a paso cómo se construye una maqueta normal y corriente en esta escala, por aquello de despejar dudas a los no iniciados y ya de paso a ver si los chicos del plástico se animan a probar un 43ito. El caso es que hace poco un forero de miniruedas me preguntaba sobre esto, asi que espero que le sea útil.

La maqueta es un Ibiza kitCar del 97, de Provence Moulage. Para leer más sobre la impresión que supone que un Provence sea tu primer 1:43, leer aquí.

Una vez superado el trauma que produce el ya famoso olor a pis de la resina, esto es lo que nos encontramos dentro de la caja: Una carrocería, una pieza con los interiores all-in-one, un acetato vacuoformado con lo que se supone que son las ventanillas y una bolsita con piezas, a saber: 4 aros de aluminio, 4 neumaticos, un palo con 4 llantas (solo los radios), un alfiler que pretende ser la palanca de cambios, un par de espejitos, una rueda de repuesto moldeada en una sola pieza y una planchita de fotograbados un tanto salchicheros. Os pongo unas afotillos de las piezas principales, tal y como salen de la caja:



Lo primero es encontrar los fallos de la resina: en este caso los asientos están llenos de pompitas debido a una mala inyección y por culpa de esto los cinturones se han echo migas. Nunca entenderé el porqué de incluir los cinturones en los asientos antes de hacer el molde, con lo sencillo que hubiera sido ponerlos aparte. También hay alguna pompita en la zona de las taloneras, marcas de los respiraderos del molde y bastante flash en los huecos de las ventanillas. Nada que no solucione un poco de lija y masilla.



Una de las cosas a destacar de las maquetas de Provence Moulage son sus increíbles panelados. Las líneas marcadas en la carrocería son las más finas de todo el mundillo 43ista que conozco, lo que le da un realismo difícil de encontrar en el resto de marcas. Eso sí, no da concesiones a la hora de pintar y esta chupao borrar puertas y marcos si se carga mucho de pintura. Yo no me la juego y les doy un repaso con la cuchilla antes de proceder, por si las moscas.

Otra cosa que hay que hacer antes de sacar el aerógrafo es re-perforar los agujeritos, en este caso los dos de las antenas. Lo ideal hubiera sido taladrar también donde van enganchados los retrovisores y meterles a estos un vástago que ayudaría muy mucho a la hora de colocarlos.



A mí me gusta meterle una tuerca a la carrocería para atornillar el coche a una peana y que no se menee cuando haya que transportarlo, así que ya que tenemos el minitaladro en la mano, pues hacemos el bujero pertinente, encastramos la tuerca y la fijamos con epoxy. Tambien recomiendo atravesar el suelo de la maqueta con el taladro en el punto donde irían las barras centrales de la jaula, lo que nos ayudará bastante después cuando toque rehacerla.



Una vez quitados los restos de resina de las ventanillas, es el momento de calzar los vacus, antes de llevarnos desagradables sorpresas por sobar la carrocería una vez pintada. Asín que nada, recortamos las ventanillas una a una y las vamos probando y lijando hasta que cuadren perfectamente. Hay quien prefiere pegar toda la pieza vacuoformada de golpe, pero ésta rara vez encaja bien.



Ya tenemos todo debidamente saneado, es hora de dar la imprimación. La blanca de tamiya para mí es de lo mejorcito: queda fina, cubre mucho, estira bien y seca rápido. Como veis en las afotos, una vez imprimada la carrocería me aparecieron unas micropompitas que amenazaban con arruinar el acabado final, así que nada, despinting, rellening y vuelta a empezar. No tengo más fotos de la carrocería antes de lacar, pero ese proceso es exactamente igual que en un 1:24, por lo que me ahorro la explicación.



El interior todo-en-uno, es un poco rollete de pintar: Primero, imprimación a todo. Luego, el mismo color que a la carrocería. Ahora, con un pincelito y paciencia, pintamos los asientos y la parte superior del salpicadero con negro mate. En el coche real el resto del salpicadero es de fibra, por lo que lo suyo sería ponerle fibra también al modelito. Puesto que el tiempo es oro y que poner las calcas de fibra en esta escala en una zona donde apenas se van a ver es todo un suplicio, yo opté por pintar la zona con metallic black de gunze, que para mi gusto tiene el brillo y grano suficiente para dar el pego. Los cinturones primero los pinté de blanco para evitar que la pintura roja se transparente y queden muy sucios. Luego puse las calcas y a correr.



La rueda de repuesto es otra de las cagadas de Provence: viene en una sola pieza, llanta y neumático todo en uno que hay que pintar con paciencia y mucho pulso. Para colmo no vienen los radios, lo cual me hace suponer que el amigo Cornú pretendía que la rueda estuviese colocada bocabajo. Por suerte tenía unos radios sobrantes de otra maqueta y aunque estaban bastante maltrechos, al poner las cinchas que la sujetan se disimulaban bastante.

Y aquí empieza lo divertido: las barras antivuelco. Lo fundamental es documentarse bien de cómo eran estas barras en el coche real, que además pueden variar de un año para otro. En este caso hay que tener cuidado, que en el 96 y a principios del 97 eran distintas que en el 98. Para hacer la jaula utilicé una varilla de evergreen de cero coma nosecuantos milímetros (no recuerdo la medida!) previamente pintada del color correspondiente. En otras marcas de 43itos los interiores vienen desmontados y es más sencillo y cómodo montar la jaula antes de pintar, pero Provence es Provence y pintar el interior con las barras puestas es una tortura.

Éste es mi método para la jaula, inspirado por el amigo Pepepe: Doblo la varilla en forma de U, la meto por los agujeros que hice antes al lado de los asientos y pego una de las patas. Cierro la maqueta con la carrocería y ajusto la varilla moviendo la pata que no esta pegada hasta que la U ajuste perfectamente en techo y laterales, apretando con los dedos en los rincones para doblar el palito. Ahora fijo esa pata con ciano y ya tengo el arco principal.



Para que la parte central de la jaula quede a la misma altura en ambos lados, dependemos principalmente de los tirantes que bajan hasta las torretas de la suspensión trasera, que han de ser exactamente iguales. Una vez puestos, evitamos que se muevan colocando una de las barras diagonales.




Con un rotulador marcamos el punto donde ambas diagonales se cruzarían, cortamos la varilla a la medida correspondiente y colocamos los dos palitos que completarán la X. Es recomendable ser generoso con el ciano para evitar tener que enmasillar y repintar.



Ahora vienen las barras horizontales donde irán anclados los arneses, de nuevo marcando con el rotulador y cortando por el punto. Repetimos la historia de las diagonales en los laterales de la jaula, y para rematar el asunto, ponemos un goterón de pintura en cada junta. El resto de barras verdes no tienen ningún misterio.



Es el momento de poner las piezas al interior: volante, palancas y cinturones. Los cinturones hay que engancharlos en las barras horizontales que hay tras los asientos. Para rematar el asunto solo faltarían las barras que van tras el pilar A: Se marcan con la carrocería puesta, se colocan por dentro, se sujetan con unas pinzas para que un extremo toque el techo mientras el seca el pegamento del otro extremo en el salpicadero y se pintan como corresponde. Las barras que irían en el techo yo no las pongo, pues asomarían por la ventanilla y no sucede así en el coche real. Jo, vaya lío de descripción...



Con las ruedas tocó echarle imaginación: Los frenos quedaban muy al fondo y se creaba un sobrecogedor vacío entre radios y disco, cantando a la legua que no hay buje que valga, por lo que opté por elevar los discos pegando trocitos de varilla de evergreen en el fondo de la llanta y disimular un poco el asunto.




Las ventanillas en el modelo real llevaban un reborde negro por el interior, y provence lo soluciona dando unas calcas rebeldes y de tamaño y forma de lo más imaginativo. Después de 3 minutos peleando con las puñeteras pegatinas, decidí pasar olímpicamente y pintar esto con un rotulador indeleble apoyado en el borde interior de los vacuoformados. Esto me dió un borde definido y solo tuve que repasar con negro desde esta marca hacia fuera. Pinté de negro los interiores, pegué las ventanillas con cola blanca, quité las pelusillas que pudiera haber y cerré el cochecito.



Para las faldillas utilicé un trozo de bolsa de plástico naranja y celo mate, que le da un aspecto de goma la mar de convincente. Para las antenitas, un hilo de pescar pintado de plata dentro de un trocito de aguja de jeriguilla naranja y ambas cosas dentro de un trocito de jeriguilla verde. El escape es otro trozo de aguja, esta vez de la reserva especial, creo que es de calibre 12.

Sólo queda ponerle las ruedas, atornillar el coche a la peana, pegarle los 4 detallitos con epoxy y listos, a empezar otra maqueta. Fotos del resultado:



OJO, este es mi método, claramente mejorable y ampliable, pero creo que puede servir como base para los que aún le tengan miedo a la escala.


sábado, noviembre 22, 2008
Shit happens! (IV) - La sábana santa
Ya, ya se que parece una abstracción, pero mirando detenidamente el centro del cuadrado azul que hay encima de este texto (es una foto!) se pueden intuir las formas de un Ferrari 250 TRi/61, en concreto el que salió con el dorsal 18 en LeMans '62.

Cómo llegó esa mancha a este fondo azul es muy sencillo. Sólo me hizo falta la ya conocida herramienta piiiing de la que hablé aquí y el correspondiente modelito de Starter del mencionado coche.

Mientras desayunaba el clásico té con leche y galletas sobre la mesa donde maqueteaba cuando vivía con pa y ma, llegué a la brillante idea de mejorar el famoso soporte de percha retorcida dándole un par de vueltas más a los alambres y añadiendo un poquito de ciano entre soporte y carrocería. Tras el pertinente crash-test consistente en varios meneos violentos todo hacía parecer que la carrocería aguantaba en su sitio sin moverse, asin que saqué el spray de imprimación Duplicolor, lo agité, empuñé el soporte piiing en la otra mano y me lié a darle.

No, la carrocería no saltó cuando terminé de imprimarla, saltó mientras comprobaba los churretes blandurris que había dejado esa mierd* de spray. No sé muy bien el motivo, no sé si la imprimación se colaría entre la carrocería y el ciano disolviendo éste último, si apreté de más el soporte viendo los terribles resultados de la imprimación o si fué conjunción astral, pero el caso es que pasó lo que único que podía pasar: PIIIIING!!! El TR voló y fué a caer bocabajo sobre la sábana bajera azul que por aquel entonces cubría mi cama de recién levantao. Entre muchos mecawens aparté la maqueta, limpié el manchón aún fresco con papel y salió todo bastante bien, aunque los solventes que usan los señores de Duplicolor en sus sprays dejaron la sábana marcada para siempre. Mi madre, ya acostumbrada a ver los resultados del modelismo en el ecosistema de mi habitación no dijo ni mu, pero estoy seguro que cuando lo vió penso "este chico es marciano perdido".

Para que luego digan que hay que hacer la cama nada más levantarse. Si llego a hacerla, el tatuaje modelístico hubiera quedado plasmado en el edredón!!
viernes, noviembre 21, 2008
Shit happens! (III) - Vaya cerdada
Misterio misterioso de esos que misteriosamente sólo me pasan a mi, mirad esta foto:



La maqueta estaba lisita cuando la casi-terminé (le falta el minialerón), pero poco a poco, con el paso de los meses, se fue “inflando” hasta quedar como se ve en las fotos. No sé si ha sido culpa de la resina de Starter, de la imprimación tamiya, del rosa satánico conseguido a base de mezclar Ts49 con imprimación blanca o de la alineación de Júpiter con Saturno el día que la pinté. El caso es que Big Bertha pasó de ser una encantadora cerdita a ser una vieja cochina. Una pena, es uno de mis coches favoritos.







Lo peor de todo es que no es el único caso de mal envejecer que hay en mi vitrina. Tengo un GT40 (de mis primerisimos 43itos) que acabó con el barniz spray tamiya completamente cuarteado, al igual que le pasó al Focus que monté por las mismas fechas. Parece que el argumento de la carta astral empieza a ser sólido…
jueves, octubre 16, 2008
Shit happens! (II) - La maqueta maldita
Se recomienda leer también shit happens! (I).

- "Esta percha doblada es cojonuda para sujetar la maqueta mientras la saco por la ventana y la doy con el spray...": Maqueta que hace piiing cuando estaba bien cargada de pintura, saltando desde el segundo piso hasta el jardín de la comunidad, provocando que tío melenudo con pantuflas, bata de jubilauta y mallas (ahora uso pijama normal eh!) baje las escaleras como alma que lleva el diablo y se lance al jardín saltando setos y matorrales para encontrar la maqueta rebozada en corcanti de arena de jardín y una colilla. Para enmarcar el careto de las vecinas que marujeaban en el portal cuando de repente vieron salir del jardín al melenudo de la bata y las pantuflas empuñando un cochecito blanco lleno de mierda.

Aunque suene a cuchufleta, hay maquetas que están predestinadas a acabar mal, y el caso anterior es un claro ejemplo. Fué mi segundo cuarentaytresito, que localicé a mitad de precio en Matey por estar la caja abollada. Tras una rápida inspección vi que todo estaba dentro (lo normal de un provence: las ruedas, los vacus, las dos piezas que forman el coche, el cacho de plástico con barras-que-no-encajan y el alfiler misterioso) y me lo compré. Lo que no ví allí es que los vacus tambien sufrieron con el golpe y estaban aplastados. Empezamos mal.

Después vino el accidente piiiing anteriormente relatado, que se resolvió a base de disolvente, broncas y un cepillo de dientes. Las broncas vinieron por parte de pa y ma por el pestuzo que estaba dejando en la casa "que nos vas a intoxicar!!". Tras despintar y desparasitar la carrocería, volví a darle de blanco, obteniendo como resultado esta magnífica superficie para eliminar las durezas de los pieses:


Una vez lijada y pulida la pintura intenté poner las calcas, pero explotaron con el simple contacto del agua:


Varias maquetas después llegué a la conclusión de que la cosecha del 96 en cuanto a calcas de Provence se refiere fué nefasta. El mismo problema de lo he experimentado con un celica y un ibiza y se de otro tío que lo sufrió con un Viper, todos del mismo año. Con Micro Decal Film intenté salvar las calcas con poco éxito:


Enmascaré con Bare Metal y corté a medida para pintar las zonas grandes, pero se quedó la marca del cutter pues tuve que reposicionar el masking:


Decidí lacar para después intentar disimular los fallos a base de intemperizar el coche (ya me direis que intemperizao iba a tapar esas calcas rotas...) pero la laca me quedó como el culo, como ya se aprecia en la foto anterior, y salieron fish-eyes en zonas donde por mucha imaginación que le eche no llegaría la suciedad en el coche real, y menos en el rally de suecia!:

Nótese que por mas que me esforzase en "sujetar" esas calcas, acababan explotando si o si, algunas de ellas esperando incluso a tener la laca ya encima.

Así que acabé dándole al reset: Disolvente, broncas ("¡¡que nos vas a intoxicar!!") y cepillo de dientes otra vez, y juego nuevo de calcas para hacer otra versión. A partir de aqui no hay fotos, pero no por ello la cosa mejoró: pude comprobar que si sumo microsol con acrilico amarillo tamiya cuasi seco se obtienen unos mocos de lo mas realistas, y que unas tomas de aire sobre el capó cegadas por la laca quedan malamente. La maqueta sigue sin estar terminada. Perdí las ganas, la paciencia y las luces delanteras, así que guardé el modelito en la vitrina y lo coloqué delante de los demás a ver si aparece el duendecillo que me esconde las piezas y al ver la maqueta le da penita y me la termina.