jueves, marzo 11, 2010
El viper mate
Este viper tan macarra corresponde al que sacó el equipo Scorp Motorsport Comunications en las 24h de LeMans, y con el que no se comieron ni un rosco: calificaron los últimos de su categoría y en la carrera abandonaron tras 229 vueltas por rotura de motor.



Hace unos años, en pleno síndrome preconcursil, me dió por sacar este Viper de Provence Moulage que andaba rodando por el armario de las maquetas. A simple vista la cosa pintaba sencilla: Al ser de color negro mate, no me tendría que andar peleando con las lacas, ni tendría que andar pintando los marcos de las ventanillas, ni tiene mucho lío de interiores, ni muchos vacus... vamos, que en un plisplas lo debería tener terminado.

Y vaya, qué equivocación. Lo de pintar negro mate fue todo un dolor de webs, sobre todo por mi amplio desconocimiento del asunto. Como aún no había descubierto la imprimación negra de Citadel, le puse la blanca de tamiya y pinté con esmalte negro la carrocería, no sé por qué, ya que los uso en contadas ocasiones y para cosas muy puntuales. No me gustan los esmaltes: huelen mal, secan mal, se limpian mal... un asco oye. Y así pasaba, que me iba llevando el esmalte con los dedos cada vez que tenía que tocar la carrocería.

Aqui empiezan las bacteriadas: Para intentar no pringarme mas, decidí barnizar el esmalte con acrilico tamiya. Quedó medio mal así que me harté y le pegué una lijada stupenda y volví a empezar, esta vez con negro acrílico satinao. Coloqué las calcas, y me puse a darle el barniz mate, Vallejo Model Air, ese que parece leche desnatada. Pues bien, el producto éste debía estar en pésimas condiciones porque me dejó el coche lleno de motitas blancas que tuve que repintar con mucha paciencia y un pincelito.

Una vez apañao el desastre, saqué el barniz acrílico tamiya, le puse un poco de matizante y ¡arrrgh! el coche se quedó blancuzco, como si se hubiera escarchado o congelado. Gracias a ésto descubrí como hacer esto que tristemente no venía al caso. Total, que le volví a dar de barníz mate, esta vez disolviendo en agua el clásico Vallejo de to la vida, ese que es como mocos de niño costipao, y fué el que mejor me funcionó de largo. Eso sí, es de mírame y no me toques... Tiempo después me recomendaron el Marabú, y de hecho lo tengo por ahí, pero desde que el Mario hizo de okupa en mi ex-taller no hay ni sitio ni tiempo para andar probandolo. Ainfs...

Por lo demás el coche es muy divertido de montar, no creo que sea el último que pase por mis manos. La única complicación reside en los vacus que cubren las luces que van en el centro del morro, que tienen una forma rara y para manejarlos hay que retorcer los dedos hasta hacer nudos marineros con ellos, y menos mal que para esta versión no había que cortarlos en redondo como para otros Vipers... El resto no necesita mucha historia, si acaso "borrar" los marcos de las ventanillas laterales, que no los tiene el modelo real, y sustituir las calcas pedorras que imitan las luces traseras por araldit y pinturita, que queda mucho mejor. Como curiosidad, la parte baja del paragolpes trasero y la entrada de aire del morro hubo que pintarlas en color Oeuf de canard, que viene a ser un verde pasteloso pared-de-hospital.

Otra cosa: a este modelo, al ser del 2003, le pilló la reestructuración de la vieja Provence Moulage, y aunque es cierto que el molde no deja de ser un refrito de otros anteriores, si que es verdad que incluye bastantes fotograbados, para las llantas, los cierres, el difusor, o incluso para las tomas de aire, cosa que no creo que tuvieran ni por asomo otros kits mas antiguos.


1 Comments:
Blogger Jorge said...
No había visto este coche en tu casa. Lo tenías escondido eh. Me molan los coches así en mate, y este –al menos en las fotos– esta muuuy bonito.